Que nadie se quede sin tu Amor

Que nadie se quede sin tu Amor,
sino que halle su pequeña porción.
Compartir es REPARTIR.

Que nadie sea rechazado y descartado,
del ágape fraterno y alegre del Amor.
Compartir es ACOGER.

Que nadie tenga que sentir la soledad,
las horas infecundas del tiempo estéril.
Compartir es ASIGNAR TAREAS.

Qué nadie tenga que pagar la “factura”,
de la torpeza, el pecado y error ajenos.
Compartir es Obrar con Justicia.

Que nadie sufra la dolorosa penuria,
abandono y olvido en la enfermedad.
Compartir es ACOMPAÑAR y AYUDAR..

Que nadie sienta el engaño y la traición,
de quienes alardeaban de ser amigos.
Compartir es ser HONESTO y LEAL.

Que nadie venda su Dignidad e integridad,
a cambio de las serviles esclavitudes.
Compartir es ser INSOBORNABLE.

Que nadie pierda su libertad interior,
y llame a los hechos por su nombre.
Compartir es ser fiel a la VERDAD.

Que nadie de por Caridad al otro,
aquello que debe en equidad y Justicia.
Compartir es DAR DE LO MÍO.

Que nadie cargue los fardos pesados,
del oprobio y la iniquidad perversa.
Compartir es DEFENDER la DIGNIDAD.

Oremos unos por otros en el Amor,
desde la Misericordia Compasiva.
Compartir es PERDONAR.

Es el PAN de VIDA, compartido con AMOR,
Promesa hecha VERDAD en Jesús Amigo,
nuestro aliento y sustento en el Camino hacia la Sinodalidad.

María Jesús Martínez Azkona

Oración anterior
Jornada mensual de oración por el Sínodo – Septiembre